Después de 10 días alejada de mi realidad, refugiada en un país extraño en el que pretendía vivir y trabajar, sin haber conseguido llevarme nada más que un terrible resfriado, unas molestas heridas en las piernas por haberme tatuado, y algunos recuerdos que no sé ni si voy a regalar; llego a una temible y terrible conclusión: A PESAR DE VIVIR EN EL INFIERNO, AÑORO MI HOGAR.
Y podrá parecer una tontería, una chiquillada, pero en muchos momentos el recuerdo de la seguridad del hogar, me hizo llorar. ¡Qué paradoja!
Intentaba huir de un infierno en el que me sentía atrapada, intentaba encontrar un nuevo paraíso en el que refugiarme y volver a empezar, pero sólo encontré aún más soledad… Y descubrí la Añoranza, experimenté el Tedio de no entender ni poder participar, de no poder compartir un pensamiento, una mirada, un instante de complicidad.
Sólo a ratos, conectada a través de internet, podía saborear la seguridad y la tranquilidad que una simple llamada, unas simples palabras, una sincera mirada me daban al poder hablar libremente y expresarme sin dificultad.
¿Nunca tendré la seguridad suficiente para poder volar libre y marcharme y cambiar? Quizás necesito un compañero de viaje, alguien en quién apoyarme cuando mis fuerzas fallezcan , alguien en quién confiar si algo sale mal, alguien con quién poder llorar y no sentirme tan sola en este nuevo intento de avanzar y mejorar.
Deseo con toda mi alma encontrar a esa persona, no porque lo necesite, pero si porque me gustaría probar, por una vez, vivir sintiéndome amada, apoyada, comprendida y escuchada, más allá de la obligación y la convención social que nos une a nuestros amigos y colegas. Sentir de verdad, y con sinceridad, que no estoy sola; que lo que me inquieta a otro también le pueda inquietar; que lo que me interesa a otro también le pueda apasionar; que lo que desconozco otro me pueda descubrir; que los sentimientos que jamás experimenté otro pueda transmitirme y hacerme vibrar de felicidad.
Y creo que esto es el inicio del cambio que se está gestando dentro de mí. Hace mucho que no deseaba compartir, que el miedo me atormentaba y no me dejaba dormir, pensando que había bajado a este infierno sólo para sufrir. Y me equivocaba, ¡VAYA QUE SÍ! En este infierno habrá muchos diablos dispuestos a dañarme, incontables torturas esperándome tras la esquina para castigarme por mis errores y por mi terrible ingenuidad; pero hay que dejar sitio también a todo lo bello que este paraíso esconde, porque ¿qué sería de un panal de abejas sin miel? Para saborear la miel primero hay que arriesgarse a que te piquen unas cuantas abejas, ¿y qué? ¿Qué son unas picaduras, comparadas con el inconmensurable placer de sentir las mieles del Amor en el corazón, el perfume imborrable de un beso apasionado en los labios, la infinita alegría de una sonrisa sincera, la reconfortante tranquilidad de un abrazo cálido, o la cálida y reconfortante energía de un simple rayo de sol, sentada en un parque, sin más que hacer que ver la vida pasar?
Ya se acabó vivir arrastrada, se acabó quedarme sentada esperando que las cosas cambien por sí solas, ¡CÓMO SI ESO FUERA A OCURRIR! ¡ILUSA DE MÍ! Sí, ilusa por creer que sería fácil, ilusa por confiar en el diablo, ilusa por creer que no había batallas por librar. Pero también he descubierto que hay recompensa a tan duro esfuerzo, si la sabes encontrar y apreciar.
Me he dado cuenta que los humanos se pasan la vida tras una quimera imposible de alcanzar, la tan nombrada FELICIDAD. Y también me he dado cuenta de que nada sirve ir corriendo detrás. La felicidad debe construirla uno mismo, a diario, recolectando esos pequeños momentos de alegría, esos recuerdos felices, esos momentos compartidos, esas risas soltadas sin más sentido que el de pasar un rato agradable tomando algo en un bar. Así que hay que ir por delante, hay que ir sembrando para recolectar. No es suficiente con ser buena persona, ni tener buen corazón, ni ser amable o servicial. Es necesario también aprender a ponerse a uno mismo en primer lugar, a no dejar que nadie se aproveche de mi buena voluntad, a aprender a dar sólo a los que te dan y no a los que piden, hay que esforzarse por decir que NO cuando realmente no quieres, y a decir que SÍ cuando lo necesitas, a no despreciar la ayuda de nadie porque una no puede con todo por mucho que se crea una súper heroína, y también a decir igual lo que ME GUSTA como lo que NO ME GUSTA.
En este infierno en el que he decidido vivir (sí yo decido seguir viviendo, aunque no decidiera haber nacido), rodeada de almas en pena y diablos siempre a punto para atacar, las cosas más bellas se encuentran sin pagar. Son el fruto de nuestra paz interior, como bien dijo Gandhi, “Si no tenemos paz dentro de nosotros, no podremos encontrarla fuera”. Y es cierto, si yo no me amo a mí misma, ¿cómo va a poder nadie amarme a mí? ¿Cómo voy a poder amar a nadie si no sé amarme a mí misma? ¿Parece tan difícil verdad? Pues no, es muy fácil. Sólo hay que vivir amando: amando la vida, la posibilidad de vivirla, amando cada alma que se cruce en tu camino, amando cada minuto y cada segundo que seguimos respirando, simplemente porque debemos ser felices sólo por tener esta oportunidad. ¡Vivir puede ser una experiencia fantástica e increíble! ¡Puede ser una aventura maravillosa de la que podemos realmente disfrutar! Sólo hace falta un poco de Amor y mucha Voluntad.
Bueno… ¿Y para qué engañarnos?… Hacen falta huevos y ovarios, sí. Porque enfrentarse cada día a nuestros propios demonios, nuestros miedos, inseguridades, dudas y demás sistemas autodefensivos totalmente irracionales (sí, irracionales, porque no hay nada de racional en temer por lo que ya sabemos que va a ocurrir; el desastre es inminente, previsible, e incluso pronosticable con un simple cálculo estadístico; así que de nada sirve temerlo, porque va a llegar igualmente, aunque no queramos, porque así es la vida, hay que aceptarlo tal cual), es el único modo de poder sobrevivir aquí en este infierno.
Debemos ser esponja. Absorber, asumir, adaptarse y seguir creciendo, hasta morir. Bruce Lee dijo “SÉ AGUA AMIGO”, pero olvidó que el hombre no puede ser sólo agua, ya que el agua no absorbe ni aprende, sólo se adapta, y para vivir esta vida con dignidad… “SÉ ESPONJA AMIGO”, si quieres sobrevivir sin desesperarte a cada paso que das.
Y bueno, ¿por qué no ser cómo BOB ESPONJA? Quizás nadie hizo un análisis consciente y racional de esos estúpidos dibujos animados, supuestamente para niños, pero yo sí. XD LOL!!! Dime loca si quieres, pero no dejes de leer, quizás te llegue a sorprender con mis conclusiones. ;)
Para empezar, fíjate en el personaje de Bob Esponja, en su personalidad, a la vez tan simple y básico, y a la vez tan aplastantemente real… Porque Bob vive para trabajar, trabajo que adora y sin el que no podría vivir, y esa es la actitud necesaria en esta vida, sentir pasión por el trabajo a realizar, encontrar tu sitio, tu trabajo, tu pasión, y unirlo todo en uno, ya que en este infierno en el que vivimos, sin currar no hay manera de llenar la nevera ni pagar las facturas, porque todo tiene un precio y hay que pagarlo con dinero, dinero que ganas trabajando, a diario. Si tú trabajo no es tu pasión, vivirás siempre amargado, porque la mayor parte del tiempo lo pasamos trabajando. Por eso la primera moraleja de Bob Esponja es “AMA TU TRABAJO Y SERÁS FELIZ CADA DÍA POR PODER IR A TRABAJAR”. Qué tontería y a la vez que gran verdad! Pruébalo, busca tu sitio, busca tu pasión y encuentra la profesión en la que puedas desarrollar todo tu potencial. Si luego no te sientes feliz ven y reclámame, pero sé que no vendrás. ¿Por qué? Porque yo lo he hecho y funciona.
Tardé 30 años de mi vida en encontrar esa pasión, esa profesión, que para mÍ es el tattoo, y que para ti sólo tú sabes qué será. Y ahora cada día me despierto con ganas de trabajar, con ganas de seguir aprendiendo a diario, con ganas de mejorar, de explorar, de conocer, de seguir viviendo y dedicando todos mis recursos y esfuerzos para llegar a ser una gran profesional. Quizás no llegue a ser la mejor, pero tampoco lo necesito. Sólo con poder dar lo mejor de mí y crecer en cada uno de mis trabajos, me siento realizada conmigo misma, me siento alentada a seguir creciendo, y me siento feliz de vivir la vida que siempre quise vivir. Me costó conseguirlo, pero encontré mi camino. Y el mío y el tuyo probablemente serán distintos, pero serán igual de válidos para ambos. Sé que encontrar el camino no es fácil, he estado 30 años buscándolo… Y es necesario andar por muchos caminos equivocados, y volver atrás en alguna ocasión para poder retomar el desvío adecuado, pero si yo pude hacerlo, tú también puedes. No soy especial, más que por decir lo que siento y pienso, pero no por mi esfuerzo. Ese esfuerzo lo llevan haciendo los seres humanos desde que la Humanidad comenzó, no sé porque maravilloso misterio, pero me alegro por ello. Me alegra poder ser parte de esta evolución social y personal. Me alegra poder vivir esta experiencia, aunque sólo sea una vida limitada, un tiempo limitado, ¿y qué más da? ¡Si me regalaron esta oportunidad! Y cuántos se pasan la vida lamentándose, en vez de aprovecharla y andar, prefieren quedarse sentados llorando, auto-compadeciéndose por sus tristes vidas, de las que sólo ellos son responsables de que estén vacías de Felicidad.
La Felicidad también tiene un precio, sí… No hay nada gratis en este infierno, y el que crea lo contrario se sentirá siempre frustrado. La Felicidad, al igual que la Amistad, son flores que hay que mantener y cuidar, y alimentarlas para hacerlas hacer crecer y poderlas conservar. Y quizás por eso, sea el precio más alto que nos toca pagar en esta vida, porque no implica dinero sino esfuerzo y voluntad férreos, pero merece la pena intentarlo, doy fe.
Siguiendo con el análisis de Bob Esponja y su aparentemente estúpida vida en el fondo del mar… ¿Y quién es él? ¿A qué dedica el tiempo libre? JAJAJA Pues es un alma feliz, despreocupada, abarrotada de creatividad e ingenio, desbordante de alegría y buenos sentimientos, un alma aventurera siempre dispuesta a experimentar, a viajar y a conocer nuevas personas y sensaciones, sin reparos, sin miedos, con total y absoluta libertad. Y ahí tienes el secreto de la vida, SIMPLEMENTE VIVIR.
Claro que muchos podrían venir ahora y sacar a colación las innumerables crisis de identidad que Bob ha sufrido en varios episodios, o los hilarantes ataques de locura que le sobrevienen cuando se junta con su fiel amigo Patricio y se ponen a jugar y a soñar, e incluso podrían sacarme las patéticas crisis de ansiedad que Bob ha sufrido por miedo a perder su aparentemente insignificante trabajo en el Crustáceo Crujiente. Pero es que la vida también está llena de dudas, de miedos, de locura, que debemos experimentar y expresar, para poder superarnos y aprender para avanzar.
Jamás pensaste que Bob Esponja te iba a enseñar tanto sobre cómo vivir esta vida y encontrar al fin la felicidad, ¿cierto? XD JAJAJA El que quiera seguir ciego, no dejará de tropezar. Y el que quiera ser infeliz que siga sin luchar.
Quizás el post de hoy sea ecléctico, y tenga un punto de locura aparente, pero te aseguro que es el fruto de 30 años de búsqueda, ¡sólo para descubrir que todo era tan simple al final!
Al menos espero haberte arrancado una sonrisa, y haberte hecho replantear la vida un poco, igual que ando haciendo yo con toda mi energía y dedicación. Y si comparto contigo estos pensamientos es sólo porque después de tanto esfuerzo, creo que te pueden ayudar. Quizás además de ciego también seas sordo y no quieras escuchar, pero vigila no te vayan a tropellar.
Un beso lunático a todos los que hayáis tenido la paciencia de leerme hasta el final. ;)
MITH
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